Publicado: 28 de Abril de 2017

Llega el buen tiempo... ¡Y con él las temidas procesionarias!
Es habitual encontrarlas en zonas con gran cantidad de pinos, en las que se las observa bajando por sus troncos o directamente por el suelo en fila india.
Pueden despertar la curiosidad de nuestros perros que al acercarse a olfatearlas o lamerlas pueden sufrir lesiones importantes. No es necesario que el perro la haya tocado directamente para padecer sus efectos urticantes.

¿Qué puedo notar si mi perro ha entrado en contacto con una procesionaria?
Lo verás intentando rascarse la zona del hocico de manera compulsiva, la cual puede llegar a inflamarse mucho. Si es otra zona la que ha contactado con la oruga (las patas, por ejemplo), aparecerá igualmente inflamada y molesta.

¿Qué puedo hacer?
Llevar a tu perro inmediatamente al veterinario. Es muy importante no frotar la zona afectada, ya que las pequeñas espículas que suelta la oruga y quedan clavadas en el perro liberan sus toxinas al hacerlo. 
El veterinario estimará la gravedad de las lesiones y establecerá un tratamiento en función de ello.